De ayudante de Santa


¿Lindo, verdad? Nadie diría que fue armado el domingo/lunes a última hora, ni que más de la mitad de los regalos fueron empaquetados y dejados a la rápida debajo del árbol mientras mi hermana no estaba.

Lo he pasado súper bien y pienso seguir así. Lo único en contra son las clásicas últimas horas de histeria arreglando la casa y las compras de último segundo con una madre al borde del colapso nervioso, una hermana copuchenta que quiere saber todo, un Jumbo repleto, y por supuesto yo con principio de claustrofobia. Pero ya todo pasó, como siempre, y lo mejor de todo es que fue en familia, y como a nosotros no nos gusta para nada matarnos de la risa...

¡Feliz navidad! (aunque ya quede poquito)

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