Expo Materiaprima Hecho a Mano 2019


Esta semana pasada transcurrió la Expo Hecho a Mano en CasaPiedra. Organizada por Materiaprima, la exposición tuvo una duración de cuatro días, desde el jueves hasta el domingo, y dio espacio a más de cien expositores de los más diversos productos, artes y oficios. Ahora bien, claramente no es mi intención promocionar un evento que nada más acaba de terminar; no tendría ningún sentido; tampoco dármelas de corresponsal oficial; esa función fue cumplida más que satisfactoriamente por las redes sociales, tanto de los organizadores como de los asistentes; no, nada de eso. Esta entrada es simplemente para dar gracias. Gracias por este tipo de instancias que permiten a creadores y consumidores, ya sean ellos mismos creadores (¿en potencia tal vez?) o público regular, entrar en contacto directo, compartir un buen momento y maravillarse ante tanto talento e ingenio junto dando vueltas por el ambiente. Gracias por una excelente experiencia. Y es esa experiencia personal la que ahora paso humildemente a relatar.

Igual que para Mundo Lanas en 2015 (sí, cuatro años ya) mi compañera de elección fue la Nina (mi abuela, pero si ella llega a preguntar, yo NUNCA he dicho, ni escrito, la palabra con "a"). A las dos nos justan ese tipo cosas, así que ¿por qué no? A todas luces era la salida abuela-nieta perfecta para un sábado. Y lo fue. Nada más entrar al recinto, nos recibió una explosión de colores y sonido. Gente y más gente por todas partes; un flujo constante entre quienes paseaban por los pasillos curioseando de puesto en puesto, compradores examinando cada minúsculo detalle con atención, personas participando en los diversos talleres impartidos por los distintos expositores. Con tanta cosa pasando al mismo tiempo en un recinto cerrado, perfectamente se podría haber generado un caos, o cuando menos un ambiente competitivo u hostil, por todos queriendo ver y hacer todo, pero muy lejos de eso, la atmósfera transmitía un aura bastante cordial y solidaria, con mucho dinamismo y chispa. Todo esto cortesía de los organizadores, pero muy especialmente de la mano de los expositores, a ratos también profesores, que, con una paciencia para la que aparente no había fin, daban una cálida bienvenida y orientación a quien se acercara.

La foto a continuación es una muestra bastante pequeña de todo lo que este evento fue, pero aun así sirve para ilustrar aunque sea en parte su variedad: 


Realmente me hubiera gustado documentar más a fondo todo lo que vi y sentí, pero como ya mencioné, había solo un poco de gente, con muy buena vibra, pero masa humana a fin de cuentas, y entre quedarme pegada eternamente en un solo punto, obsesionada por la toma perfecta, y seguir explorando... Bueno, ¿qué esperaban? La Nina quería verlo todo. Yo quería verlo todo. Las dos queríamos verlo todo. De hecho, ambas estábamos en estado de cabras chicas con los sentidos (la vista principalmente) constantemente bombardeados. Prioridades, gente, prioridades. Además, hubo otro factor a considerar, y controlar, antes de instalarse en cualquier parte:


De más está decir que, sin importar lo fluido del movimiento de personas, moverse con una máquina de coser sin impactar a nadie no deja de ser algo. Manipular un celular desde cualquier parte también se vuelve un poquito más difícil. En todo caso, nada terrible ni por lo que no estuviera más que dispuesta a pasar. Hace rato que venía mirando distintas máquinas de coser y pensaba de comprar una, dentro de unos meses; incluso estaba participando en el sorteo de una, curiosamente de la marca Bernina. Así y todo, nada de esto estaba en mi "plan" original para la expo. Simplemente la Nina es amante de la confección de vestuario (esa es de hecho su profesión) y nada más natural, y obligado, que mirar máquinas de bordar y coser, especialmente si estaban demostrando su trabajo. Un par de demostraciones hermosas después (francamente rozando la magia) y una conversación muy amena con una de las instructoras de la marca, y este es el resultado. Me es difícil poner en palabras lo feliz que estoy con esta compra inesperada, pero créanme, lo estoy.

Así que una vez más, gracias a Materiaprima; difícilmente hubiéramos podido disfrutar tanto en un solo día de no ser por su iniciativa y cuidadosa gestión. Creo que sobra decir que con la Nina estaremos más que atentas a las próximas exposiciones del año.

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